Juan consigue su plaza de Bombero Conductor y queda 6º de 60 aspirantes
- Constancia, sacrificio y una meta clara. Juan Ruiz Estramiana ha conseguido plaza como bombero conductor del Ayuntamiento de Madrid tras una preparación exigente en la que logró destacar entre decenas de aspirantes.
-
Conoce más opiniones de alumnos que han conseguido plaza en las oposiciones de Bombero
Opinión de Juan Ruiz Estramiana
“El sacrificio acaba dando resultados”: entrevista a Juan Ruiz Estramiana
Conseguir una plaza como bombero conductor del Ayuntamiento de Madrid exige disciplina, preparación física, fortaleza mental y una constancia capaz de sostenerse durante años. Juan Ruiz lo sabe bien. Tras una preparación intensa, logró quedar 6.º entre 60 aspirantes y obtener una nota de 8,12. En esta entrevista hablamos con él sobre sacrificio, presión, motivación y todo lo que hay detrás de una oposición de máximo nivel.
¿Qué te hizo dar el paso y decidirte por preparar las oposiciones a bombero conductor del Ayuntamiento de Madrid?
Siempre he tenido claro que esta profesión era mi vocación. Me atraía todo lo que representa ser bombero: el servicio público, la responsabilidad, el trabajo en equipo y la capacidad de ayudar a los demás en situaciones importantes. Por eso, preparar las oposiciones a bombero conductor del Ayuntamiento de Madrid era un objetivo muy claro para mí desde el principio. Además, el Ayuntamiento de Madrid siempre me ha parecido un cuerpo muy competente y referente a nivel nacional, tanto por su nivel de preparación como por los medios materiales y vehículos con los que cuenta. También influía que Madrid es la ciudad donde he vivido y donde quería desarrollar mi carrera profesional. Tenía claro que necesitaba una preparación seria y especializada para afrontar una oposición tan exigente y competitiva, y por eso valoré mucho contar con una academia como MasterD Davante. Para mí también era muy importante que la formación fuese online, porque me permitía organizar mejor el estudio y compatibilizar la preparación con mi día a día, sin perder el seguimiento y el apoyo constante de profesionales especializados.
Tu preparación ha estado muy marcada por la perseverancia y la constancia. ¿Cómo has conseguido mantenerte enfocado durante todo el proceso?
Creo que la clave ha sido tener siempre muy claro cuál era mi objetivo. Es un proceso largo y exigente, y hay fases que se hacen especialmente duras, con muchos altibajos, momentos de dudas y etapas en las que cuesta mantener el ritmo. Pero cuando realmente tienes claro que es lo que quieres, acabas encontrando la forma de seguir adelante. También fue muy importante el apoyo que recibí durante la preparación. Las personas del equipo de orientación estuvieron muy pendientes de mí durante todo el proceso, ayudándome a mantener el foco, motivándome en los momentos complicados y acompañándome cuando aparecían esas dudas normales que surgen en una oposición tan exigente. Ese seguimiento y sentir que no estás solo hace que todo sea mucho más llevadero.
Has logrado una plaza con un resultado muy destacado, quedando 6.º entre 60 aspirantes y con una nota de 8,12. ¿Cómo viviste el momento en el que viste tu nota y supiste que lo habías conseguido?
Fue un momento increíble. Al principio no me lo creía, necesitaba volver a mirar la nota varias veces para asimilarlo. Sentí un subidón enorme, una mezcla entre felicidad, orgullo y también mucha paz, porque después de tanto tiempo de esfuerzo, constancia y sacrificio, ves que todo realmente ha merecido la pena. Cuando ves el resultado, te vienen a la cabeza todos los momentos difíciles, las horas de estudio, los entrenamientos y las renuncias que has hecho durante el proceso. Quedar 6.º entre 60 aspirantes y conseguir una nota de 8,12 fue una alegría enorme y satisfacción personal y, sobre todo, la confirmación de que el trabajo constante y una buena preparación acaban dando resultados.

Además de conseguir la plaza, obtuviste la segunda mejor nota en callejero y la tercera mejor en conocimientos. ¿Cómo preparaste esas pruebas para alcanzar un nivel tan alto?
Las preparé con muchísima constancia, esfuerzo y una metodología muy clara. No se trataba de estudiar por estudiar, sino de entender cómo rendir en cada tipo de prueba, detectar mis puntos débiles y trabajarlos de forma específica. En la prueba del callejero, por ejemplo, recorría todas las calles de Madrid y utilicé métodos mnemotécnicos que me ayudaron muchísimo a fijar la información. Además, elaboré mis propios mapas con códigos de colores para identificar direcciones y zonas, y eso fue una de las claves para afrontar con éxito la prueba del callejero. Ahí fueron fundamentales la repetición, la disciplina y el enfoque práctico. Además, en conocimientos no solo estudiaba el contenido, sino que fui resolviendo dudas tema a tema con el profesorado de la academia y aprovechando todos los recursos y materiales que tenía a mi disposición. Todo ese trabajo constante y organizado fue lo que realmente marcó la diferencia en mi preparación. Al final, me di cuenta de que cuando realmente comprendes la materia es cuando mejor se te queda. No se trata solo de memorizar, sino de hacer el estudio más dinámico, práctico y adaptado a una forma de aprendizaje que de verdad te ayude a avanzar.
Durante tu preparación has trabajado muy de cerca con el equipo docente, orientación y preparación física. ¿Cómo ha sido ese acompañamiento en tu día a día y qué papel ha tenido en tu rendimiento?
Para mí, una de las claves de esta preparación ha sido el trabajo conjunto de todo el equipo. Todas las áreas son necesarias y, cuando funcionan coordinadas, consiguen formar un gran equipo que realmente te acompaña durante todo el proceso. La orientación fue brutal, sobre todo a la hora de planificar el estudio y saber cómo organizar cada fase de la preparación. Tener esa guía constante hace que aproveches mucho mejor el tiempo y que no vayas perdido en ningún momento. La preparación física también fue muy clave, porque no se trataba solo de entrenar, sino de hacerlo de forma inteligente, con seguimiento, correcciones y una planificación adaptada a cada momento. Y, en general, todo el equipo docente ha tenido un papel muy importante, ayudándome a resolver dudas, reforzar puntos débiles y mantener siempre una línea de trabajo constante y enfocada al objetivo.
Si tuvieras que destacar qué te ha aportado cada área de la academia (profesorado, orientación y preparación física), ¿con qué te quedarías?
En relación con el área de preparación física, el seguimiento ha sido muy bueno desde el principio, y la progresión que se fue planteando en función de mis marcas, mis capacidades y mi evolución fue clave para mejorar de verdad. No era un entrenamiento genérico, sino una preparación muy ajustada a mi perfil, con una comunicación constante y una motivación que me ayudó a llegar muy bien preparado a las pruebas. En relación con el área de orientación, también ha sido fundamental. En una oposición hay momentos en los que te inundan las dudas o sientes que no avanzas como quieres, y ahí el apoyo fue muy importante. Me ayudaron a planificarme, a reorganizar prioridades, a encontrar estrategias de estudio y, sobre todo, a no rendirme en los momentos más difíciles. Y del profesorado destacaría tanto su capacidad como la rapidez en los tiempos de respuesta durante todos estos años de oposición. Poder resolver dudas de forma rápida y concreta hace que avances con mucha más seguridad y que mantengas un ritmo constante de preparación. También destacaría muchísimo la disposición que han tenido siempre para ayudarme. Cada vez que necesitaba ampliar información, material didáctico o trabajar algo más específico, siempre encontraban la forma de ayudarme o incluso de crear recursos adaptados a lo que necesitaba en ese momento, como por ejemplo los mapas mudos para preparar el callejero. Ese nivel de implicación y cercanía marca muchísimo la diferencia durante una oposición tan larga.

Has aprovechado recursos como los simulacros, y sesiones presenciales como vértigo y claustrofobia. ¿Qué papel han tenido en tu preparación y por qué crees que han sido tan importantes?
Han tenido un papel muy importante porque te permiten enfrentarte antes a situaciones muy concretas que, si no trabajas previamente, el día de la prueba pueden imponerte muchísimo más. Los simulacros, por ejemplo, ayudan a medir tu nivel real, a gestionar los nervios y a acostumbrarte a la presión del examen. Y en sesiones presenciales como vértigo o claustrofobia, el hecho de haber podido experimentar antes ese tipo de pruebas hace que no llegues de primeras el día oficial. Eso te da mucha más confianza, seguridad y capacidad para controlar la situación, porque ya sabes qué te vas a encontrar y cómo reaccionar. Creo que todos esos recursos hacen que la preparación sea mucho más completa y realista, y en mi caso fueron clave para llegar a las pruebas con una sensación de control y seguridad mucho mayor.
Mirando todo el camino recorrido, ¿cuál dirías que ha sido el mayor aprendizaje que te deja esta oposición?
Lo que más he aprendido es que la constancia, el esfuerzo, el sacrificio y la determinación acaban surtiendo efecto. En una oposición así hay momentos muy buenos y otros muy duros, pero lo importante es no rendirse, seguir adelante y aprender también a conocerse a uno mismo: saber cómo rindes mejor, cómo reaccionas bajo presión y cómo levantarte cuando las cosas no salen como esperabas. Además, en este tipo de oposiciones no puedes perder la concentración en ningún momento del proceso, debes mantenerte alerta porque un pequeño error puede ser fatal después de tantos meses o años de preparación. Por eso es tan importante mantener siempre el foco, la disciplina y una mentalidad constante de mejora. Al final, más que correr mucho durante un tiempo, se trata de ser capaz de mantenerse firme hasta el final.
Después de haber conseguido tu plaza, ¿recomendarías esta preparación a otros opositores? ¿Qué les dirías a quienes están pensando en empezar?
Sí, la recomendaría sin ninguna duda. Para mí ha sido un gran recurso durante toda la oposición y una ayuda muy importante en cada fase del proceso. No solo por el material o las clases, sino por todo el acompañamiento, la planificación y el trabajo que hay detrás por parte del equipo docente, orientación y preparación física. Creo que en una oposición tan exigente, contar con una academia que realmente se implique contigo marca mucho la diferencia. En mi caso, me ayudó a mantener el rumbo, a mejorar en mis puntos débiles y a afrontar cada prueba con más seguridad y preparación. A alguien que esté pensando en empezar le diría que es un camino duro y que exige muchísimo esfuerzo, constancia y sacrificio, pero que con una buena preparación y un equipo que te acompañe de verdad, el proceso se hace mucho más sólido y llevadero.

¡Enhorabuena por esa plaza tan merecida y muchas gracias por compartir tu experiencia con todos nosotros!
Esta noticia no tiene comentarios todavía